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JOSÉ SEGRELLES ALBERT

 

José Segrelles Albert , nace en Albaida (Valencia) el 18 de marzo de 1.885, siendo el tercero de una familia de 12 hermanos. Era un niño, cuando empieza  la afición por el dibujo. Es así que a los nueve años, lo encontramos en Valencia, acompañado de su hermano mayor, Vicente. Entre 1.894 y 1.903 continua sus estudios, asistiendo a clases en la Facultad de Bellas Artes y como alumno libre a la de Artesanos. Isidoro Garnelo (Catedrático de BB.AA. de San Carlos) era uno de sus profesores; en ésta época, es importante el encuentro con Sorolla, quien llegará a aconsejarle sobre el uso del color .

                   Cuando en 1.903 muere su hermano, regresa a Albaida y con él excelentes dibujos al carboncillo.

                    En 1.905 se traslada a Barcelona, donde alternará sus estudios de Bellas Artes en la Escuela de la Lonja, con su primer trabajo en la casa de fotografías “Napoleón”, como iluminador de positivos. En 1.908 entra como dibujante en la Editorial Molina, alternando trabajos para ilustraciones con óleos sobre lienzo. En 1.910, realiza su primera exposición en Barcelona. Pronto se encuentra ilustrando un tratado de Jiu-jitsu, deporte que estaba entonces de moda en el ambiente barcelonés. Sus trabajos en las editoriales  Granada, Molina , Araluce, así como para “Hojas Selectas” de Salvat y folletines como “Montbars el Pirata” ó “Los misterios de las alcobas reales”, no serán más que caminos que le conducirán  a importantes logros.

Tras sus primeras exposiciones en Barcelona, recibe el encargo de Gallach-Calpe, para ilustrar una gran edición de “D.Quijote”. Como encargo personal, Vicente Blasco Ibáñez, le pide que ilustre sus novelas: ”Flor de Mayo”, “Los muertos mandan”, “El Intruso” y “La Catedral”.

         “Las Florecillas de San Francisco” serán el punto culminante de ésta etapa y abre para él las puertas de Europa y América. En 1.925, debido al éxito “franciscano” en todo el continente, le piden pinte los pasajes de la vida de San José de Calasanz, libro que, finalmente, aparece en 1.998. 

        Destacar, también sus trabajos para la Historia de España. Ese mismo año  inicia una gran etapa cartelista. Se le encarga el primer cartel de Fallas de Valencia 1.929, creando más de un centenar de trabajos, tan destacados, como la colección para la  C.E.T. (Turismo), Ford y numerosos carteles de acontecimientos deportivos, carreras de coches, motos, boxeo, pero sobre todo fútbol, cuando éste deporte empezaba a practicarse en España. 

Firma en Inglaterra un contrato para “The Ilustrated London News” , y cada año (1927-1932) las páginas centrales de sus números de Navidad , reproducen las obras del pintor. Con  éstos trabajos, José Segrelles, alcanza la cumbre de su arte: Interpretaciones de la música de Beethoven, de Wagner, Don Quijote de la Mancha, las Mil y Una Noches, La  Divina Comedia,Cuentos de Edgar Allan Poe y Perrault, van cada año, asombrando a los lectores de la revista. La excelente calidad de éstos trabajos universalizaron la firma de José Segrelles, que en 1.928 recibió, desde New York, la propuesta para trabajar directamente en el mercado norteamericano, fijando su residencia en aquella ciudad.

                    En 1.929, obtiene la Medalla de Oro en la Exposición Internacional de Barcelona  y diversas poblaciones valencianas, encabezadas por Albaida, rotulan las calles con su nombre. Algunos de esos acontecimientos se suceden estando él en EE.UU. En New York, donde llegó en Octubre de 1.929, sus trabajos son recibidos con gran éxito. Colaboraciones para “The Cosmopolitan”, “Reed House”, “American Magazine”,”Liberty”,” Redboock”. ”The American Weekly” (Sunday, October 18, 1931) publica en su primera página el siguiente titular: ”A painters Interprets Beethoven; Music Translated into Pictures”, reproduciendo tres originales sobre la música del genio alemán: “Eróica”, “Moonlight Sonata” y “Patetique”, culminando éstos años en New York con la magistral exposición en el International Art Center Roerich Museum (abril,1931)

                   Teniéndolo todo en EE.UU., y aún habiendo atravesado  el Atlántico varias veces para volver a España a descansar, Segrelles se siente sólo y extraño allí, a pesar de estar acompañado por dos de sus hermanas. Y es en 1.932, cuando decide no regresar ya a aquel laberinto de rascacielos, capitaneados entonces por el Empire State Building, que tanto impacto le causó, no en balde era en ese tiempo, el edificio más alto del mundo.

La editorial Salvat da a conocer en el mismo año, el libro “Las mil y una Noches” con impresionantes ilustraciones de nuestro artista. El éxito alcanzado es tal que agotada toda la edición, se empieza a pensar en una segunda parte, con más ilustraciones para nuevos cuentos.  

                  Renace su popularidad en España. Viaja a Italia, ¿Cómo esperar más a conocer la cuna del arte? Desde EE.UU. siguen reclamándolo.

                  En 1.936, estalla la guerra civil pero Segrelles sigue pintando en Albaida. Dos trabajos importantes de esos años son: ”La Inacabada”, óleo,1.937-39, y “Figura de D. Quijote”, óleo de 1.938.

                  En 1.940 decidirá vivir  definitivamente  en  su Albaida. Ha contraído nupcias con la joven Rosita Tormo, que pocos meses después, morirá, con apenas 24 años de vida.

                  Ya en New York, había comenzado a diseñar como sería  una futura Casa-Museo en su pueblo. Y después de la dolorosa pérdida de su mujer y de  numerosas dificultades económicas, en 1.943  acaban las obras de ese museo, con deliciosas salas  que albergan grandes obras pictóricas, que él mismo seleccionará para recoger una verdadera antología de todas sus épocas y estilos. En abril del mismo año, inaugura una biblioteca para el pueblo, dentro de su misma Casa-Museo que será su residencia definitiva.   

                    No ha dejado de trabajar,  y los retablos para la Iglesia de Santa María, en Ontinyent, y para el Altar Mayor de la Iglesia de Albaida, constituyen un enorme éxito, y por ello, recibe muchos encargos de temas religiosos que le ocuparán toda la década de los 50 y 60, hasta su muerte. Son innumerables las poblaciones,  que para sus templos, solicitan el Arte de Segrelles. Gandía, Carcagente, Alcoy, Algemesí, Portaceli, Mondoñedo y El Vaticano.

En 1.956, aparece la segunda edición de “Las mil y una Noches”, con más cuentos y nuevas ilustraciones. La edición se agota muy pronto y Salvat le encarga nuevos trabajos para una tercera parte, en la que se publicarían los cuentos más famosos -los mismos que los de la primera edición-, pero, a pesar del esfuerzo del artista, logrando obras de enorme importancia y calidad, éste libro no llegó a imprimirse.

Segrelles amaba el Espacio. Una estrella, una puesta de sol o un día radiante bajo la luz mediterránea, eran para él, con emoción, suficiente motivo de admiración. No es extraño pues, que sintiera la necesidad de “viajar” por ese Espacio y plasmar, con sus pinceles tantos temas “siderales”. Ésta sensación surge a principios de los años 50, aunque la llevaba latente desde muy joven. Leía y admiraba a Verne, a Wells… Pinta “La invasión de los Marcianos”…

                   A partir de entonces, paralelamente a los temas religiosos, sus incursiones en el mundo de la astronomía son más frecuentes, llegando a 1.959, cuando podemos considerarle totalmente sumergido en esa temática. Crea toda una serie de temas al óleo y en acuarela sobre paisajes lunares, nebulosas, visiones del sol y de otros planetas….. y del mismo modo, también se adentra en el interior del cuerpo humano, para deleitarnos con acuarelas sobre el corazón, el pulmón, la sangre ó la lengua. Trabajos finales de aquella gran etapa como ilustrador, a los que añadiremos algunos pergaminos y títulos, portadas para varias publicaciones o el magnífico cartel para la “Volta Ciclista a Cataluña, 1.958″.

          En 1.961, aun temiendo no cumplir por lo avanzado de su edad, se compromete a pintar 14 lienzos (“Lunetos”) para la Arciprestal de Albaida. De dimensiones tan grandes que los que hasta entonces había pintado, son verdaderos “monstruos” que apenas caben en su estudio. Éstos óleos recrean milagros de santos valencianos y hechos históricos íntimamente ligados a la ciudad de Albaida. Por fin son terminados en 1.967, preparándose para empezar otro óleo de proporciones considerables: “Pentecostés”, que sería su ultima obra y el fin de esa etapa religiosa. 

En 1.967, Espasa –Calpe lanza al mercado la soberbia edición de “Don Quijote de la Mancha”. Los originales –extraviados más de 30 años antes- aparecen y la editorial, afortunadamente, decide la publicación. Acontecimiento artístico nacional supuso la presentación del libro y exhibición por primera vez de las obras tanto en Madrid, Barcelona y Valencia. Son más de un centenar de ilustraciones –sin contar las plumillas para cabeceras de capítulo- que recrean la mayor obra de la literatura universal. Segrelles interpreta a Cervantes y la fusión es tan perfecta, que los medios de información, unánimemente, lo proclaman como el mejor ilustrador universal de su tiempo, algo que ya descubrían tanto la prensa inglesa como norte- americana de los año 30.

Segrelles seguía con interés la “carrera espacial” hacia la Luna que mantenían los EE.UU. y la URSS, y ya  en 1.968, cuando los EE.UU. anunciaban que enviarían allí al hombre, él ansiaba poder vivir ese momento. Pero en la tarde del 3 de marzo de 1.969, cuatro meses antes de aquel acontecimiento, y después de haber visto por tv el despegar del ultimo “Apolo”, incorporándose a dibujar, falleció. Le faltaban 15 días para cumplir 84 años. Él, por su cuenta, empezaba el viaje. Atrás quedaban todos los años de esfuerzo, de dedicación al arte. También quedaban cortadas esas ansias de vivir aún más para seguir pintando, que era lo que a Segrelles le gustaba y quería hacer.    

         Se le concedió a título póstumo la Medalla de Oro del Trabajo.

         Se calculan mas de 5.000 obras originales del pintor, encontrando unas 200, de todas sus etapas,   en su Casa Museo de Albaida.                                                                                       FERNANDO TORMO