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José Segrelles Albert fue un pintor, ilustrador y cartelista español, nacido en Albaida (Valencia) el 18 de marzo de 1885 y fallecido en la misma localidad el 3 de marzo de 1969.

            Tiene un estilo personalísimo que se aparta del costumbrismo que imperaba en el arte de finales del siglo XIX y principios de XX. Su pintura se incluye dentro del orientalismo, del simbolismo, del realismo fantástico y de la ciencia ficción, así como del Art Decó en su faceta como cartelista, siendo considerado como un artista pionero muy avanzado a su época.

Biografía:

            Sus padres fueron Vicente Segrelles Bellver y Dolores Albert Soler, que formaron una familia numerosa de 12 hijos, siendo José Segrelles el tercero. También es tío de los pintores e ilustradores Vicente Segrelles Sacristán y Eustaquio Segrelles del Pilar, así como de los galeristas valencianos Vicente y José Segrelles del Pilar.

Formación:

            Fue un artista muy precoz que a los 5 años de edad ya dibujaba sobre cualquier superficie que tuviera a su alcance y con sólo 9 años (1894) se traslada, junto con su hermano mayor, a Valencia para iniciar su formación pictórica, donde reside hasta 1903. Estudió en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos y en la Escuela de Artesanos.

Fueron sus profesores José Garnelo y Alda, Muñoz Degrain, José Benlliure y Joaquín Sorolla, con quien salía a pintar al aire libre a la playa del Cabanyal de Valencia. El propio Sorolla dijo a Benlliure “tengo un alumno que dibuja mejor que tú”.

En 1898 un cuadro suyo al óleo que medía aproximadamente 50×70 se exhibía en un escaparate de Valencia, sobre un rótulo que decía “pintado por un niño de 13 años”, comenzando a vender sus primeras obras.

También ese año recibe su primer reconocimiento, siendo galardonado con una Medalla en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos.

Etapa en Barcelona:

A la edad de 19 años (1904) se traslada a Barcelona donde completa su formación en la Escuela de la Lonja (posteriormente Real Academia Catalana de Bellas Artes de San Jorge), teniendo como profesores a Antonio Caba Casamitjana y Vicente Climent Navarro. De nuevo destaca entre todos sus compañeros y en el curso 1906-1907 logra el Premio de colorido y composición.

Compagina sus estudios en la Ciudad Condal trabajando en el estudio fotográfico “Napoleón”, donde se dedica a iluminar y colorear fotografías e inventar fondos al gusto de los clientes.

Su destreza con el dibujo y su desbordante imaginación hicieron que pronto se fijaran en él las mejores editoriales, entre ellas la editorial “Molina y Maza” para la que creó dos personajes de fantasía llamados “Dick Navarro, el Terror de las Praderas” y “Montbars, el Pirata”, dibujando también “La bandera roja o los titanes del mar”, así como la editorial “Granada y Cía.” donde ilustra los folletines “Los Misterios de las Alcobas Reales”, “Sir Fantasm”, “Raffles el Rey de los Ladrones”, “John Sanford, Episodios policiacos”, “Henri-Dupié, ladrón aristócrata” o la novela de  E. Ladoucette “La Máscara de Hierro”.

En 1910 realiza su primera exposición fuera de su ciudad natal, en la Galería de Arte “Fayans Catalá” de Barcelona, que tuvo una excelente acogida de la crítica.

En 1911 contacta con él la editorial “Araluce”, propiedad de Ramón Nicolás Araluce, para ilustrar diversas obras literarias y biográficas, entre las que destacan “Tradiciones Hispanas”, “Francisco de Goya”, “Marco Polo”, “Bernardo del Carpio”, “Cuentos de la Alhambra”, “Hazañas del Cid”, “El lazarillo de Tormes”, “La Iliada”, “La Eneida”, “Los Lusiadas”, “Cabeza de Vaca”, “Historias de Shakespeare”, “Cuentos de Edgar Allan Poe”, “Cristóbal Colón”, “La Divina Comedia”, “La Odisea”, “Los caballeros de la tabla redonda”, “Cántico de Navidad”, “La cabaña del tío Tomás”, “La infantina de Francia”, “El paraíso perdido”, “La gitanilla”, “Cuentos de Hoffman”, “Historias de Gil Blas de Santillana”, “Julio César”, “Fray Luis de León”, “Alejandro Magno”, “Felipe II”, “Mozart”, “Jaime I”, “Historia de las Cruzadas”, “Isabel Clara Eugenia” y “Fausto”.

También para “Araluce” ilustra las novelas del famoso escritor Michel Zévaco, entre las que destacan “Los Pardaillan”, “Borgia” y “Nostradamus”, así como para “Molina y Maza” ilustra en 1911 los dos volúmenes de “La guardia civil y su tiempo” autoría de Alfredo Opisso.

En la revista “Hojas Selectas”, de la editorial “Salvat”, publica fantásticas ilustraciones entre los años 1914 y 1921, algunas de ellas de enorme calidad como las realizadas para la novela “El Juglar”, “Abenhamet y Zoraida”, “¡Padre mío!” o “El Misterio del Dios Indra”. Su fama había llegado ya a Madrid, aparecen obras suyas en toda la prensa de la época y obtiene en 1916 el premio de dibujo convocado por el periódico “El Heraldo de Madrid”.

En 1918 la editorial “Calpe” le propone escoger una obra literaria para ilustrarla, eligiendo Segrelles “El Quijote” sobre la que desde hacía años venía trabajando como muestra el óleo de gran tamaño que presentó a la V Exposición Internacional de Arte de Barcelona de 1907. Para documentarse se desplaza a El Toboso (Toledo), donde realiza numerosos bocetos, apuntes y dibujos, si bien la lujosa edición tuvo que esperar hasta el año 1966 pues, con motivo de la fusión de la editorial “Espasa” con la editorial “Calpe” y el traslado del domicilio social a Madrid, los originales de Segrelles estuvieron muchos años extraviados.

En 1916 la editorial “Seguí” le encarga la ilustración de los tres tomos que componen la obra “Historia de España” y que sigue siendo un referente en la actualidad.

En el año 1921 realiza una exposición de sus pinturas en Galerías Layetanas de Barcelona, a cuya inauguración asiste el renombrado escritor Vicente Blasco Ibáñez, que queda sorprendido por el arte de Segrelles y le encarga la ilustración de cuatro de sus mejores novelas: “La Catedral”, “Flor de Mayo”, “El intruso” y “Los muertos mandan”.

Durante dos años ilustra la edición monumental de “Las Florecillas de San Francisco” publicada en 1923 por José Vilamala, que fue reeditada en 1926, donde une su innata fantasía con el misticismo religioso. La repercusión de estas obras traspasa fronteras y el libro es publicado también en Italia en 1927 bajo el título “La Leggenda Francescana” por la editorial “Editrice”.

Durante aquellos años 20 fueron constantes los éxitos de Segrelles, publicándose sus trabajos en las mejores revistas y periódicos de entonces como “La Esfera”, “Blanco y Negro”, “Nuevo Mundo”, “Mundo Gráfico”, “Destino”, “L’Esquella de la Torratxa”, “Mi Revista”, “La Campana de Gracia”, “Gaceta de Bellas Artes”, “La Semana Gráfica”, “Las Provincias”, “La Vanguardia”, “La Correspondencia de Valencia”, “El Pueblo, diario republicano de Valencia”, “El Liberal”, “Mirador, seminario de literatura, arte y política”, “El Momento, seminario republicano”, “Valencia Atracción”, “La Gaceta de Tenerife”, “Joventut Catalana”, “La Región”, “Diario de Valencia”, “Diario Montañés”, “La Época”, “Luz”, “ABC”, “El Diluvi”, “La Veu de Catalunya”, “La Triuna”, “La Vida Artística”, “Diario de La Marina”, “El Debate”, “Revista Iberoamericana”, “El Noticiero Universal”, “Las Noticias”, “Sport”, “El Mercantil Valenciano”,  “Ribalta”, “Mundo al día”, “Libertad” (donde es calificado como el mejor dibujante del mundo), etc.

Los mejores escritores del momento solicitan a Segrelles que realice las ilustraciones y portadas de sus libros, no sólo Blasco Ibáñez, sino también Rubén Darío para su novela “Azul”, Concha Espina para “La Esfinge Maragata” o Luis G. Manegat para “El Juglar”, entre otros. Incluso otros pintores piden que Segrelles dibuje los carteles anunciadores de sus exposiciones, como es el caso de Cayo Guadalupe Zunzarren en 1923 para la inauguración en el Salón Nancy de Barcelona.

Igualmente las editoriales pujaban por contar con sus trabajos. Ilustra las portadas de “La Novel·la Estrangera” para los siguientes relatos: “Entre Quatre Parets”, “La Dida”, “Dos Ànimes, Jemmy”, “Una Víctima de la Sort”, “Emília”, “El Cinc d’Espases”, “La Carbassa del mestre Quieco”, “Joan-Francesc-les-Mitges-Blaves”, “Els Orbs de Chamouny”, “Laura o el Segel Roig”, “Idil·lis Rurals”, “El Miracle de la Muntanya”, “El Gat Negre”, “Bola de Sèu” y “Tom Sawyer Detectiu”.

Para la editorial “Publicaciones Mundial” pinta la portada de las novelas de Julio Verne “Miguel Strogoff”, “Hijos del Capitán Grant” y “Cinco Semanas en Globo”, así como la de  Jonathan Swift  “Viajes de Gulliver”.

También realiza numerosas ilustraciones para las editoriales “Seix Barral”, “Mir y Condeminas”, “Eugenio Subirana”, “La Semana Literaria” y “Juventud”.

En 1925 desde las Escuelas Pías de Cataluña le encargan que ilustre la vida de San José de Calasanz, para lo que decide enclaustrarse en la casa noviciado sita en Moyá (Barcelona) donde pudo sentir el misticismo que tan bien plasmó en las 84 pinturas que realiza. Hoy en día se pueden contemplar en Barcelona, en el Archivo de la Escuela Pía.

Etapa internacional: De Inglaterra a Estados Unidos:

Las revistas extranjeras se hacen eco del arte de Segrelles y en 1926 aparecen sus primeras obras en la revista británica “The Sketch” que sorprenden por su técnica, imaginación y dominio de la luz, comenzando así su vertiginoso éxito en el mercado anglosajón.

En 1927 viaja a París donde le encargan publicar sus obras en los números especiales de Navidad de la revista inglesa “The Illustrated London News”, con la que colabora hasta el año 1935, causando sensación con las siguientes temáticas: “Sinfonías de Beethoven” (1927), “Infierno de La Divina Comedia de Dante” (1928), “Visiones de Don Quijote” (1929), Las Mil y Una Noches (1930), “Sueños y pesadillas famosos” (1932), “Tetralogía de Wagner” (1933), “Cuentos de Perrault” (1934) y “Cuentos de Edgar Allan Poe” (1935).

El 3 de mayo de 1928 se organiza en el “Palace Hotel” de Valencia un banquete en su honor al que asisten las personalidades más relevantes de la cultura, pronunciando unas palabras los ilustres pintores José Benlliure y Rigoberto Soler, así como el doctor Vilanova, Presidente del Círculo de Bellas Artes.

En 1929 fue laureado con la Medalla de Oro en la Exposición Internacional de Barcelona por su obra “Los Hipócritas”, que contenía interpretaciones sobre alguno de los pasajes de “La Divina Comedia” de Dante Aliguieri.

A petición del Ayuntamiento de Valencia realiza el primer cartel de las Fiestas de las Fallas de 1929, que finalmente dona a la ciudad y que actualmente se encuentra expuesto en el Museo Fallero. El cartel fue muy elogiado por la maestría de su dibujo, la vibrante riqueza del colorido y la fantasía que preside su concepción.

Ese mismo año le dedican en Albaida la Plaza donde nació, pasando a llamarse Plaza Pintor Segrelles y colocando en su honor una placa con su busto en bronce. Al acto de homenaje que con tal motivo se le realizó se sumaron numerosas personalidades y se recibieron adhesiones de otros pintores y escritores como Mariano Benlliure, Santiago Rusiñol, Ricard Opisso, Concha Espina, Joaquín Mir y Pascual Capuz.

También en 1929 realiza su primer viaje a Nueva York e instala allí su estudio con el propósito de dar a conocer su arte al mercado norteamericano. El triunfo es inmediato y aparecen sus obras en las mejores revistas neoyorquinas como Cosmopolitan, Redbook, The American Magazine, Liberty o The American Weekly.

En 1931 inaugura una exposición individual en el “Roerich Museum” de Nueva York, con excelente crítica en la prensa norteamericana que destaca su desbordante imaginación y el original color azul que conseguía en sus obras, haciéndose popular  lo que los americanos bautizaron como el “Segrelles´s blue”.

Las pinturas de José Segrelles dejaron mucha huella en Estados Unidos, donde se le considera un maestro de la fantasía y un precursor de la ilustración americana de ciencia ficción, habiéndose inspirado en sus pinturas los mejores dibujantes americanos y también los cineastas del género fantástico.

Regreso a Albaida (Valencia). Casa-Museo:

Tras dejar un importante legado artístico en Estados Unidos, regresa a España en 1932, año en que la editorial “Salvat” publica la primera y lujosa edición de “Las Mil y Una Noches”, que contiene impresionantes acuarelas con las que interpreta los cuentos de “Aladino y la lámpara mágica”, “Alí-Babá y los cuarenta ladrones”, “Simbad el marino”, “El príncipe Diamante” y “Farizada la de sonrisa de rosa”.

            En los años 30 Segrelles disfrutaba de su máximo apogeo creativo y hasta 1935 continúa trabajando para el mercado inglés y americano que compagina con sus numerosas exposiciones en España.

            El 22 de marzo de 1934, con motivo de su éxito en la exposición realizada en la Federación Industrial y Mercantil de Valencia, el mundo de la cultura le homenajea con un nuevo banquete en su honor en el “Palace Hotel” de Valencia.

Como reconocimiento a su trayectoria y éxitos internacionales, el 21 julio 1934 el Ayuntamiento de Valencia le dedica la Plaza Pintor Segrelles, que se encuentra ubicada frente a la emblemática “Finca Roja”.

También comienza a pensar en la fundación de una Casa-Museo en Valencia con las nuevas concepciones que traía de Estados Unidos.

Lamentablemente su trayectoria se ve truncada por el paréntesis que supuso la Guerra Civil española (1936-1939). Al finalizar la contienda José Segrelles, que había colaborado con revistas republicanas, fue detenido, ingresado en prisión y finalmente juzgado en Consejo de Guerra por un delito de auxilio a la rebelión, acusándole de haber dirigido el saqueo de alguna Iglesia. Afortunadamente pudo demostrar que su intervención se limitó a salvar las obras de arte antes de que fueran destruidas, lo que unido a su fama internacional y al apoyo de alguna personalidad hizo posible su absolución.

La opresión de aquella época no vence al amor que siente hacia la joven María Rosa Tormo Martínez (Rosita), con quien contrae matrimonio el 28 de agosto de 1939, contando el artista con 54 años y Rosita con 22 años.

Segrelles adoraba la compañía de su esposa, siendo ella quien hacía sonar música de Beethoven y Wagner durante el proceso creativo del artista.

La felicidad duró poco pues Rosita, que padecía una enfermedad cardíaca, murió el 26 de abril de 1941. Desde entonces Segrelles la llamó “Mi dulce ausente”.

 Queda sumido en una profunda pesadumbre que sólo supera refugiándose en la pintura y en culminar la construcción del Museo Segrelles en su ciudad natal, que es diseñado íntegramente por él, sin ayuda de arquitectos y con un marcado estilo oriental.

En 1943 por fin abrió sus puertas la preciosa “Casa-Museo José Segrelles”, que todavía puede visitarse actualmente y que está situada en la Plaza Pintor Segrelles, nº 13, de Albaida (Valencia). www.museosegrelles.es

Su deseo de extender la cultura al pueblo le lleva a construir una Biblioteca pública en el interior de la Casa-Museo, que cuenta con más de 12.000 libros, para el fomento de la lectura y el conocimiento entre todos sus conciudadanos. También diseña una sala de audiciones donde ofrece conciertos, realiza conferencias e incluso representaciones de artes escénicas.

Durante los siguientes años su producción pictórica alterna exitosas exposiciones de sus obras por toda España, con ilustraciones para ediciones lujosas de libros, encargos de pinturas religiosas para reponer lo destruido durante la guerra y retratos de personalidades.

En esta etapa realiza excelentes trabajos como ilustrador entre los que se encuentran los grabados que hace para el libro “La Celestina”, de Fernando de Rojas, que publica en edición de lujo “Ediciones Castalia” en 1946, así como las ilustraciones para el “El Cantar de los Cantares”, de Fray Luis de León, editado por la “Asociación de Bibliófilos de Barcelona” en 1955.

 Mención especial merecen sus ilustraciones para la segunda edición de “Las Mil y Una Noches” que publica la editorial Salvat en 1956, con las que interpreta los cuentos de “Historia Prodigiosa de la Ciudad de Bronce”, “Historia de Juder el Pescador o el Saco Encantado”, “Historia de Abdalah de la Tierra y Abdalah del Mar”, “Las Aventuras de Hassan Al-Bassri” e “Historia de Flor de Granada y de Sonrisa de Luna”.

Las dos ediciones de “Las Mil y Una Noches” de 1932 y 1956 incluyen algunas de las mejores obras que creó Segrelles y actualmente son muy apreciadas por los coleccionistas bibliófilos de todo el mundo.

En cuanto a sus pinturas religiosas, en 1950 realiza dos óleos de San Pedro y San Pablo por encargo del Papa Pío XII con destino al Museo del Vaticano y que actualmente se encuentra en la Chiesa di San Michele in Borgo de Pisa (Italia).

También destacan las pinturas, lunetos y retablos que hace para la Iglesia Arciprestal la Asunción de Nuestra Señora de Albaida, Iglesia de Santa María de Onteniente y Palacio Ducal de Gandía, todas dotadas de una personal combinación de fantasía y misticismo.

            Durante este periodo su fama internacional hace que las mayores personalidades del momento le encarguen retratos. Es curioso que fuera el mejor ilustrador del mundo a los ojos de la República Española y también para la posterior dictadura, lo que evidencia que Segrelles era un artista librepensador al que sólo le interesaba pintar y sus creaciones tenían dimensiones mucho más elevadas que cualquier ideología política.

            En 1954 acoge como hija adoptiva a Conchita, la hermana de su fallecida esposa, pasando a llamarse Concepción Segrelles Tormo-Martínez y desde entonces fue quien le asistió fielmente.

Etapa sideral:

El realismo de los retratos y las pinturas religiosas le cansa, prefiere imaginar mundos oníricos, por lo que a partir de 1959 da un giro a su dilatada vida artística. Este nuevo período se conoce como la época “sideral”.

En esta última década, aparte de renombradas exposiciones, realiza una serie de acuarelas y especialmente óleos en los que representa la luna, las estrellas, los planetas y las nebulosas espaciales, con extraordinaria imaginación y misteriosos colores.

Con estos temas espaciales se liberaba de las restricciones que suponía atender tantos encargos que recibía y podía dar rienda suelta a toda la fantasía que siempre caracterizó su obra.

Como reconocimiento a su laureada trayectoria, en 1965 Televisión Española le dedica un especial en el popular programa “Esta es su vida”, presentado por el periodista Federico Gallo Lacárcel.

En estos últimos años también recibe con satisfacción la noticia de haber aparecido los originales del Quijote que se habían extraviado hacía muchos años y, por fin, ve publicado en 1966 el libro “Don Quijote de la Mancha”, editado por “Espasa-Calpe”, que consta de dos volúmenes en impresión de lujo con 364 ilustraciones de Segrelles creadas entre 1918 y 1965.

Para su presentación la editorial organiza tres exposiciones en Madrid, Barcelona y Valencia para mostrar una parte importante de las obras originales, que son, como siempre, un éxito de público y crítica.

            Fue un pintor muy prolífico, realizando durante su vida sorprendentes pinturas de una imaginación increíble con las que interpretaba la música de Beethoven o de Wagner, La Divina Comedia de Dante, los cuentos de Edgar Allan Poe, de Perrault, de Hoffman, de los Hermanos Grimm, de Julio Verne, Las Mil y Una Noches, Don Quijote, La Guerra de los Mundos, Invasiones Extraterrestres, La Atlántida o novelas de Blasco Ibáñez, también visionó los interiores del cuerpo humano, oníricos fondos marinos, fantasías siderales, pasajes místicos, simbólicas alegorías, escenas macabras, sus propias pesadillas y cuanta temática podía ensoñar.

Como no podía ser de otra manera, el final de Segrelles es tan mágico como toda su obra. El día 3 de marzo de 1969 se retransmite por televisión el histórico lanzamiento del cohete “Apolo IX” por los americanos, que ve en directo el artista de la fantasía que tantas veces imaginó la existencia de otros mundos.

Poco más de una hora después dejó de latir su corazón, falleciendo cuando contaba con 83 años de edad y dejando inacabada una última obra, “Pentecostés”, que puede contemplarse en la Casa-Museo José Segrelles exactamente en el mismo lugar de su estudio donde Segrelles la estaba pintando.

Segrelles cartelista:

Durante toda su trayectoria pictórica también destacó en su faceta como cartelista, mostrando un precioso estilo modernista y Art Decó.

Fue considerado por la crítica como el mejor cartelista de Cataluña y realizó muchos tanto para administraciones públicas y entidades privadas, que son muy apreciados por el coleccionismo.

Destacan los siguientes carteles:

  • Concurso de Hidroaviones del Real Aeroclub de Cataluña de 1920.
  • Ayuntamiento de Barcelona, años 20.
  • Exposición Internacional de Automóviles de Barcelona de 1922.
  • Inauguración de la temporada de fútbol del F.C. Barcelona de 1922.
  • Exposición del pintor Cayo Guadalupe Zunzarren en el “Salón Nancy” de 1923.
  • Autódromo Nacional para la Gran Semana Internacional de 1923.
  • Inauguración del Campo de fútbol de Les Corts del F.C. Barcelona de 1923.
  • Exposición Internacional del Automóvil del Ciclo y de los Sports de Barcelona de 1924.
  • Bodas de Plata del “F.C. Barcelona” de 1924.
  • Gran Trofeo Motoclub de Cataluña de 1924.
  • Partido internacional F.C. Barcelona-MTK Budapest de 1924.
  • 12 carteles de difusión del turismo para la “Compañía Española de Turismo” de 1925.
  • Vuelta ciclista a Cataluña de 1925.
  • Real Moto-club de Cataluña para el Campeonato de España de Motocicletas y Side-cars de 1925.
  • Consejo Levantino Unificado de la Exportación Agrícola (CLUEA) de 1925.
  • Premio Jean Bouin de 1927.
  • Catalana de Gas y Electricidad de 1927.
  • Aceite de oliva español 1928.
  • Exposición Internacional de Barcelona de 1929.
  • Primer cartel de Fallas de Valencia de 1929.
  • Exposición Misional de Barcelona de 1929.
  • Real Moto-club de Cataluña para el Campeonato de España de Motocicletas de 1930.
  • Sociedad protectora de animales y plantas de Cataluña de 1932.
  • Lotería de Navidad de 1933.
  • Captación de socios del F.C. Barcelona de 1933.
  • Gran Feria de Julio de Valencia de 1945.
  • Campeonato de Liga 1ª División: C.D: Alcoyano-F.C. Barcelona de 1947.
  • Vuelta ciclista a Cataluña de 1948.
  • Santo Cáliz de Valencia de 1950.
  • Partido Internacional F.C. Nürnberg-F.C. Barcelona de 1951.
  • Partido Internacional F.C. Austria-F.C. Barcelona de 1953.
  • V Centenario de S. Vicente Ferrer de 1955.
  • Vuelta ciclista a Cataluña de 1958.

También realiza otros carteles para importantes empresas que son excelentes trabajos de diseño publicitario, siempre con su innata originalidad, entre los que sobresalen los siguientes:

  • Jerez Hijos de Agustín Blázquez de 1905.
  • Jabón Heno de Pravia de 1916.
  • Conservas Albo.
  • Abonos Riva y García.
  • Perfumes Florian de 1921.
  • Jabones Barangé de 1922.
  • Vermouth Cinzano de 1922.
  • Papel de fumar Gol de 1924.
  • Vinos Miguelez y Cía. de 1924
  • Naranjas Journet, 1929.
  • Riusset, Compañía General de Industrias Gráficas de 1929.
  • Auto-electricidad Coma, Llorens y Bufill.
  • Automóviles Ford de 1930.
  • Automóviles Packard de 1930.
  • Automóviles Lincoln de 1930.
  • Medias Oro de 1933.
  • Consignatarios de Buques José Antonio Noguera.